martes, 26 de junio de 2007

No he sabido hacer sonar un piano, ni he sabido mantener afinado nuestro amor.
Hay cosas que se aprenden de niño o no se aprenden. Nunca he sido un virtuoso si quieres me lo puedes reprochar.
Por lo menos esta noche, el Bola aporrea el piano por mí y yo solo tengo que llorar.

1 comentario:

Leticia Ressia dijo...

Me gusto mucho este poema...incluso el piano tan bien puesto en esos versos